Angeles
De vosotros nada sé,
nada puedo decir de vuestras personas.
De vuestras existencias poco puedo argumentar;
solo puedo asegurar que existís desde siempre,
desde una eternidad.
Cuando camino a solas sé de vuestra presencia,
siento vuestras pisadas y vuestras esencias.
Cuando camino a solas veo vuestra presencia
entre nosotros, entre mis semejantes.
Caminando descubro que estáis presente en cada uno de nosotros, en cada una de las creaturas.
Así de pronto descubro que vivís, o mejor dicho, habitáis en nosotros mismos.
Tengo la seguridad y la certeza de averos visto en mis semejantes, en una mano amiga tendida en un momento de zozobra, en la sonrisa más encantadora de una amiga; en el enfado de algún amigo. Sé que os he visto pero no tengo conciencia de cuándo ni dónde.
El Creador ha bien dispuesto vuestra presencia en tre nosotros y así asegurarse de ser cuidados.
Mas, he visto a otros tanto hombres, personas tan iguales a mí que vagan por doquier sin ese angel en su interior. ¿por qué es así?
Así descubro el porqué de tanta maldad, de tanto horror, de tanta miseria humana.
¿Dónde están esos ángeles que debían estar ahí, al igual que en nosotros, en el Alma de esos pobre seres vivientes, de esos pobres humanos?
Tal vez Dios no creó los suficuentes y es por eso de esos descarriados hombres que siembran el mal por doquier.
Tal vez el Padre así lo planeó para ponernos a prueba, para probar nuestras fortalezas.
Ángeles, ángeles, estáis por doquier.
Sé que existís y doy fe de ello, mas, la fe en vosotros, en el Padre es, único organo sensitivo de pensamiento para poder veros y sentir vuestra presencia.
Ángeles, ángeles, estáis por doquier.
Sois sutiles como un aliento de amor,
evidentes como una lágrima de emociones,
dáis confianza y seguridad como una sonrisa del ser amado, de un padre y de una madre.
ángeles, ángeles, sed bienvenidos a mi corazón.

