LO QUE KRONOS DESTRUYE
El desvencijado portal me abstae en recuerdos,
el epítome de mi existencia son las opacas ventanas
desde donde, mil veces, vi pasar los días, las semanas,
y el reloj, aún ahí, donde sumaban los minutos lerdos.
Los sombríos rincones húmedos del olvido,
donde los demonios armaban sus orgías…
refugio donde sentí morir primaveras tardías,
y aún hurta placer mi espíritu, enloquecido.
Las enmohecidas paredes lidian contra el tiempo,
al igual que mi alma sin formas, sin colores,
y que algún día, burdamente, imitó un ramo de flores,
y zozobró ante el furioso embate del cierzo.
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