Lentamente caminaba,
con pasos lentos que acababan
siempre a la orilla del mar.
Setenta años por cumplir
y los cielos oscurecidos están,
gentes de otros mundo,
que nada ven
o nada quieren ver.
Murallas que levantó
y nunca pudo pasar,
armas de miel que jamás podrá utilizar.
Lentamente caminaba,
con pasos lentos que acaban
siempre en la orilla del mar.
Una suave brisa le dijo, ven,
y él se fue, con sus setenta años y sus armas de miel,
a un país imaginario donde no
hay murallas ni gentes que no quieren ver.
Autor: liberto

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