Entradas de agosto de 2009

Poesías

La intención, de Vital Aza

Por , en 31 de agosto de 2009

LA INTENCIÓN

El cura, en la confesión,
al avaro don Senén,
le dijo: –«Para obrar bien
basta, a veces, la intención.»

Y el hombre, que no es un zote,
sino un tuno sin conciencia,
sigue con tal obediencia
lo que dijo el sacerdote,

que exclama con alegría
y de mansedumbre lleno:
–«Yo hago intención de ser bueno
todas las horas del día.

No soy un malvado, ¡no!
Y pues la intención me basta,
nadie en limosna se gasta
lo que estoy gastando yo.»

Y es verdad. Como le pida
limosna algún pobrecillo,
se echa la mano al bolsillo
y saca un duro en seguida.

Y luego, sin vacilar,
y casi sin enseñárselo,
hace la intención de dárselo…
¡y se lo vuelve a guardar!

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Poesías

La muñeca, de Vital Aza

Por , en 30 de agosto de 2009

LA MUÑECA

En una noche de Enero
una niña pordiosera,
con los pies casi desnudos,
con las manecitas yertas,
cubriendo, a modo de manto,
con su falda la cabeza,
y sin temor a la lluvia
que más cada vez arrecia,
contempla, extasiada y triste
el interior de una tienda,
que por su gusto en juguetes
es en Madrid la primera.

–¿Qué haces aquí? le pregunta,
con voz desabrida y seca,
un dependiente, empujando
a la niña hasta la acera.
–¡Déjeme usted! ¡Si es que estaba
mirando aquella muñeca!
–¡Vaya! Retírate pronto
y deja libre la puerta.
–¿Dígame usted. ¿Cuesta mucho?
–¿Quieres marcharte, chicuela?
–¿Será muy cara, verdad?
¡Lo que es como yo pudiera!…
–¡El demonio de la chica
¿Pues no quiere comprar ella?…
¡Lárgate a pedir limosna!
y déjate de simplezas.
La muñeca que te gusta
vale un duro, con que ¡fuera!

—————–

Marchose la pobre niña
ocultando su tristeza…
en vano pide limosna…
ninguno escucha sus quejas…
Y desfallecida y débil,
cruza calles y plazuelas
recordando en su amargura
la tentadora muñeca…

—————–

–¡Caballero, una limosna
a esta pobrecita huérfana!
–¡Déjame, que voy de prisa!
–¡Por Dios, señor! Aunque sea
un centimito… ¡Tengo hambre!…
–(¡Pobre niña! ¡Me da pena!)
Toma.

–¡Señor! ¡Si es un duro!
–Te lo doy para que puedas,
siquiera por esta noche,
tener buena cama y cena.
–¡Déjeme usted que le bese
la mano!

–Quita, tontuela.
–¡Que Dios se lo pague a usted!
¡Un duro!… ¡Estoy muy contenta!…
¿No será falso, verdad?
–¡Cómo muchacha! ¿Tú piensas?…
–No, señor… perdone usted…
Pero… ¡vamos!… la sorpresa…
¡Si voy a volverme loca
de alegría!… ¡Quién dijera!
¡Que Dios le premie en el mundo
y le dé la gloria eterna!

—————–

Y apretando entre sus manos
convulsivas la moneda,
corrió por la calle abajo
veloz como una saeta.

—————–

A la mañana siguiente
se comentaba en la prensa
el hecho de haberse hallado
en el quicio de una puerta,
¡el cadáver de una niña
abrazado a una muñeca!

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Poesías

Escena de familia, de Vital Aza

Por , en 29 de agosto de 2009

ESCENA DE FAMILIA

TERCETTO

–Hija, se porta tu esposo.
–Mamá, no le riñas hoy.
–¿Que no le riña? Hija mía
¡esto es horrible! ¡es atroz!
–Pero, ¡mamá!…
–Hace una hora,
que no sé con qué intención,
salió de casa Pepito.
–Algún negocio…
–¡No! ¡No!
¡Pues no faltaba otra cosa!
Le espera una reprensión
de padre y muy señor mío.
¿Llaman? ¡Ahí está! ¡Mejor!
–Buenas noches.
–Buenas noches.
–¿De dónde viene usted?
–¿Yo?
Pues de ver a unos amigos
que han llegado del Ferrol.
–¿Amigos, eh?
–¡Sí, señora!
–¡Pues ya son las diez y dos
minutos! ¿Lo entiende usted?
–¡Pero!…
–¡No hay apelación!
¡A las diez en punto en casa!
–¡Pero mamá, por favor!
–Comprenda usted que…
–¡Silencio!
–¡Hay compromisos!…
–¡Chitón!
–¡Pero es que yo!
–¡Usted no es nadie!
–¡Pues bien, señora! ¡Ya estoy
cargado de sus reyertas!…
–¿Bravatas, eh?
–¡Sí, señor!
¡Es usted una cantárida!
–¡Pepito!
–¡Pepe, por Dios!
–¡Es usted peor que el tifus!
–¡Insolente! ¡Cuando yo
le sostengo hace dos meses!…
–¡Señora!
–¡Mal corazón!
¡Quítese usted de delante!
¡Marche usted!
–¡Si que me voy!
¡Basta ya de sufrimiento!
¡Basta ya de humillación!
¡Julia, vámonos al punto!
–Con Julia ¡Quia! ¡No señor!
–¡Mamá!
–¡Marche usted solito!
–¡Julia es mía!
–¡Y mía!
–¡No!
–¡Pues vendrá!
–¡Pues no se irá!
–¡Señora!
–¡Pepe!
–¡Traidor!
¡Infame! ¡Canalla!
–¡¡Suegra!!
–¡Márchese usted, o, sino!…
–¡Adiós! ¡Me pegaré un tiro!
–¡Puede usted pegarse dos!
–¡Julia!
–¡Pepito!
–¡Hasta nunca!
–¡Yo me muero!
–¡Abur!
–¡Horror!

—–

Resultado de esta escena:
Julia se murió de pena
y Pepe se suicidó.
¡Sólo la suegra quedó
y está tan gorda y tan buena!…

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Poesías

El Oro, de Vital Aza

Por , en 28 de agosto de 2009

EL ORO

POESÍA QUÍMICA

¿Quién hay entre los mortales
que pueda desconocer
la grandeza y el poder
del gran rey de los metales?

Rey a quien rinde tributo
la mísera humanidad,
porque este rey, en verdad,
es todo un rey absoluto.

Rey que vence y avasalla
al que a combatirle venga;
no hay quién su paso detenga
con dique, muro, ni valla.

Monarca que sobresale
por su reinado fecundo,
pues no hay gobierno en el mundo
que al de este monarca iguale.

Altivo, indomable y fuerte
tala, edifica, destruye…
¡sólo su poder concluye
ante el poder de la muerte!

– – –

Los antiguos apreciaron
todo su inmenso valor,
y quizás por su esplendor
al oro Sol le llamaron.

Sol que al desvalido alienta
aquí como en el Mogol,
porque, sin duda, este Sol
es el sol que más calienta.

Sol que en sus rayos encierra
amor, paz, dicha y consuelo;
Sol que cual el sol del cielo
da lozanía a la tierra.

Algunos –y no me asombra–
a robar su luz llegaron;
infames, el sol tomaron
¡y hoy se encuentran a la sombra!

– – –

Por sus timbres especiales
y títulos de grandeza,
se halla en la naturaleza
siempre unido a otros metales.

También se halla –y es tesoro–
en pepitas muy bonitas.
¡Por eso muchas Pepitas
suelen tener pico de oro!

– – –

Es en extremo maleable,
y aunque por dúctil impera,
por nada el oro se altera
porque es muy inalterable.

Y siendo su estirpe egregia
y hasta tal punto encumbrado,
sólo puede ser tratado
por medio del agua regia.

– – –

Mas aunque el oro es potente
como toda majestad,
tiene una debilidad
que es muy justo hacer presente.

Aunque cual rey brillar pueda,
es en dureza tan pobre,
que tiene que unirse al cobre
para formar la moneda.

– – –

Quien tiene oro, dice altivo:
–«¡Positivo es mi tesoro!»
Y es natural, porque el oro
es electro-positivo.

– – –

Amarillo es su color,
y hay tonto que profetiza
que el tal color simboliza
la tristeza y el dolor.

¡Me río de la simpleza!
Que den oro a mi bolsillo,
y juro que su amarillo
no ha de causarme tristeza.

Que es el oro, a mi entender,
para todos los mortales,
consuelo, dicha, placer…
¡Feliz quien en su poder
tenga al rey de los metales!

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Poesia de amor, Poesías

mis noches

Por , en 28 de agosto de 2009

En el silencio de la noche
busco tus besos
me asomo a la ventana
y alzo los ojos al cielo
para poder ver tu dulce mirada
reflejada en las estrellas.

Grito tu nombre y un te quiero,
con la esperanza de que llegue hasta tu alma
y pienses en mi ,en nuestro amor.
En ese instante una lágrima recorre mi rostro
y cae al vacío juntándose con el resto.
La luna me mira, asombrada
al ver el amor tan puro que mi corazón siente por ti.

Desde mi habitación sueño contigo
con nuestro amor, cierro los ojos
e imagino que estas aqui, que
me abrazas, pero no…no estas
y la soledad se apodera de mi

entre estas cuatro paredes
lloro en silencio tu ausencia
mi corazón extraña el tuyo,
mi mirada te busca,
mis labios ansían besar los tuyos,
mi cuerpo necesita sentirte.

Estas son mis noches
hasta estar juntos de nuevo…

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Poesías

El médico cazador, de Vital Aza

Por , en 27 de agosto de 2009

EL MÉDICO CAZADOR

Un doctor muy afanado,
que jamás cazado había,
salió una vez, invitado,
a una alegre cacería.

Con cara muy lastimera,
confesó el hombre ser lego,
diciendo: –«Es la vez primera
que cojo un arma de fuego.

Como mi impericia noto,
me vais a tener en vilo.»
Y dijo el dueño del coto:
–«Doctor, esté usted tranquilo,

Guillermo, el guarda, estará
colocado junto a usted;
él es práctico y sabrá
indicarle…» –«Así lo haré,

–dijo el guarda–. Sí, señor,
no meterá usted la pata.
Verá usted, señor doctor,
los conejos que usted mata.

Siga en todo mi consejo.
¿Que un conejo se presenta?
Pues yo digo: ¡Ahí va el conejo!
¡Y usted tira y lo revienta!»

–«Bueno, bueno, siendo así!…»
–«Nada, que no tema usted.
Quietecito junto a mí;
chitón, y yo avisaré.»

Colocose tembloroso
el buen doctor a la espera,
cuando un conejo precioso
salió de su gazapera.

–«Ahí va un conejo– le grita
el guarda-; ¡no vacilar!»
Y el doctor se precipita,
y ¡pum! disparó al azar.

Y es claro, como falló
diez metros la puntería,
el conejo se escapó
con más vida que tenía.

El guarda puso mal gesto
y rascose la cabeza.
Hubo una pausa y en esto
saltó de pronto otra pieza.

–«¡Ahí va una liebre, doctor!
¡Tire usted pronto, o se esconde!»
y ¡pum! el pobre señor
disparó… ¡Dios sabe a dónde!

Gastó en salvas, sin piedad,
lo menos diez tiros, ¡diez!
sin que por casualidad
acertara ni una vez.

Guillermo, que no era un zote,
sino un guarda muy astuto,
dijo para su capote:
–«Este doctor es muy bruto.

¡No le pongo como un trapo,
mas ya sé lo que he de hacer!»
Y al ver pasar a un gazapo
corriendo a todo correr:

–«¡Doctor! –exclamó Guillermo
con rabia mal reprimida–,
¡Ahí va un enfermo! ¡Un enfermo!»
Y ¡pum! ¡Lo mató en seguida!

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Poesías

Sandra…

Por , en 27 de agosto de 2009

Sandra…

cuando te vi
me pareciste un colibri,
tan bonito i pequeñin
y enseguida revivi.
De las oscuras tinieblas
a tus magnificas tierras,
las tierras de la alegria,
las tierras del amor.
Era tanta la amargura que yo sentia,
era tanto anelo lo que yo tentia
que no me di cuenta del amor que yo sentia.
no tenia claras mis ideas,
no tenia clara mi vida.
Que era esa sensacion de mi cuerpo?
era la sensacion del amor.
Sabia que ivas a irte,
savia que pronto.
Intente olvidarte
pero no lo consegui,
alla donde mi vista alcanzava
mi corazon te recordava.
El dia llegó
tu amor se llevó
el año que viene te veré
no se si aguantaré…..

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Poesías

Homenaje a Juan Manuel Roca, de Héctor Cediel

Por , en 26 de agosto de 2009

HOMENAJE A JUAN MANUEL ROCA

Me embriagó con el vino que llueve el cielo

Aguardo a que la metáfora brote de la silla vacía

La fatiga encanecida de la persistencia se premia

Cuando el fruto de los desvelos recibe el aplauso tardío

El tejedor de versos, el hacedor de musicales metáforas

Brinda empuñando una montera de sueños y vientos

Un recital antológico de aventuras, desventuras y celebra

El haber sobrevivido a la mano negra de la fatídica parca

Cuando mira hacia el pasado, el ayer se ve demasiado lejos

Es mejor no pensar en los desaparecidos o en los que murieron

Éramos jóvenes idealistas como las banderas que ondeamos

La maquinaria paso barriendo y  barrió los sueños de casi todos

A veces pienso que perdimos la memoria o el espíritu de gladiadores

La mayoría terminó rebuscando oportunidades en el basuriego

Pasando hojas de vida como si la vida fuese un mar de oportunidades

Unos pocos optamos por militar en la palabra como necios

Rebeldes sin causa, sin guitarras eléctricas, perdedores profesionales

Damnificados del absurdo como expertas víctimas quebrantadas

A una amiga que lo hizo como nosotros en el sur del continente

Las bestias se ensañaron con su piel y su vagina para desarmarla

Si lo que deseaban era herirla: ¡le hirieron el corazón mortalmente!

Regreso el infierno como lo hicieron cientos de sobrevivientes

Enfrentamos con ingenuidad la guerra, retando con versos las balas

¡Los que desaparecieron jamás regresaron! ¡Son espíritus de luz!

La lluvia primaveral de los versos ¡Resucita el alma del poeta!

Cada verso es un nombre ¡Presente!  Contesta el eco ¡Presente!

Todos están aquí, alrededor de nosotros: ¡Presente!… ¡Presente!…

¡Presente! ¡Presente! Mientras…¡las lágrimas ahogaron los sueños!

Héctor “El Perro Vagabundo” Cediel

hcediel1@hotmail.com  hectorcediel@gmail.com
2009-06-26

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Poesías

Cuestión de Correo, de Vital Aza

Por , en 26 de agosto de 2009

CUESTIÓN DE CORREO

Un joven amigo mío,
que es un poeta llorón,
sufrió de Inés el desvío
yo no sé por qué razón.

Y al ver su negra fortuna,
llorando de amor los daños,
fuese a contar a la luna
sus acerbos desengaños.

–«¡Escucha! ¡Oh, luna adorada!,
el pobre chico decía:–
¡dile por Dios, a mi amada,
lo que siente el alma mía!

¡Dile cuánto es mi sufrir!
¡Dile cuánto es mi dolor!
Y que me voy a morir
si no responde a mi amor.»

Creyó el pobre ¡qué tontuna!
que a Inés se lo contaría,
y hasta la fecha, la luna
no dijo esta boca es mía.

Viendo, con honda aflicción,
que la dama de sus sueños
no daba contestación
a sus amantes empeños,

el triste vate ¡oh, locura!
fuese a contar sus amores
al céfiro, que murmura
entre las pintadas flores.

–«Vuela ¡oh, céfiro!, exclamó,
a besar sus blondos rizos,
y dile a mi Inés, que yo
me muero por sus hechizos.

¡Dile que el desdén me mata,
que sufro horrible tortura,
y pide a esa bella ingrata
que calme mi desventura!»

Pero ¡ay! Inés ignoró
de su amante el padecer,
pues el céfiro le oyó
como quien oye llover.

Sin atender a razones,
tercera vez desatina
contando sus aflicciones
a una veloz golondrina.

Y hubo aquello de: –«¡Sus galas
muéstrale a Inés, por favor,
y llévale entre tus alas
el suspiro de mi amor!

¡Vuela a fabricar tu nido
encima de su ventana,
y dile cuánto he sufrido
por ser con mi amor tirana!»

Pero ¡ay, desgraciado amante!
la golondrina ligera,
huyó del pueblo al instante
sin despedirse siquiera.

– – –

Triste el poeta quedó,
y en su afán siempre intranquilo,
cien mensajeros buscó
todos por el mismo estilo.

Por fin, un día le hablé
queriendo saber su mal.
–¿Qué tal de amor? –¡No lo sé!
–¿Oyó tus quejas? –¡No tal!

–¿Y aun la quieres? –¡Ya lo ves!
–¡Eres terco y me encocoras!
Si tú deseas que Inés
llegue a saber que la adoras,

escucha bien mis razones,
porque te conviene oírlas,
no des esas comisiones
a quien no sabe cumplirlas.

Cesa en tu necia rutina;
no hagas petición ninguna
a la veloz golondrina,
ni al céfiro, ni a la luna.

Pues yo, francamente, creo
que fuera mucho mejor,
dar ese encargo al correo,
y, si acaso, al aguador.

– – –

Mi amigo el consejo oyó,
y poco tiempo después,
a una carta que escribió
grata repuesta dio Inés.

¡Ya pueden cantar albricias!
¡Ya satisfechos están!
Y según ciertas noticias
muy pronto se casarán.

Si él no sigue mi consejo
y no le escribe a su amada,
¡se hubiera muerto de viejo
sin que ella supiese nada!

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Poesías

ANTITESIS – DE POEMAS SIN VERSOS

Por , en 26 de agosto de 2009

ANTITESIS

HOY DE NOCHE SOY MAÑANA RECORDANDO LO VIVIDO
PORQUE TANTO ME HAN QUERIDO COMO TANTO HE PERDIDO
SOY CULPABLE DE HABER AMADO A QUIEN NO LO MERECIA
SOY CULPABLE DE NO MERECER A QUIEN ME AMABA IDOLATRÍA

VUELVO A AMAR PERO SIN FE DE COMPAÑERA SOLEDAD
VUELVO AMAR PERO EL QUERER SIEMPRE ME GANARA
VUELVO A FINGIR IGUAL QUE TU QUE SOY FELIZ QUE MAS ME DA
PORQUE A AMAR NO VOLVERAS SI EL CORAZON AUSENTE ESTA

A DONDE SE FUERON LOS LATIDOS Y LA EMOCION
A DONDE MI AMOR SE FUE QUE NO PUDO REGRESAR
ADONDE SE FUE LA ILUSION DE ENAMORADO SOÑADOR
QUIZAS TE LA LLEVASTE TU Y AUN NO TE PUEDO HALLAR

COMO EL AGUA A LA TIERRA EN BARRO TERMINA
COMO AMAR NOS CONFINA A LLORAR SIN MEDIDA
QUIZAS HOY ME TOQUE HACIA ATRÁS MIRAR
ESCOGIENDO LAS MIGAS O LLEVANDOME EL PAN.

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