Caminaba lentamente por el boulevard
sin siquiera sospechar, que ese maravilloso día
nuestras almas se cruzarían
y prendada de ti, llegaría hasta el altar.
Miradas encendidas de amor
labios cargados de pasión
que nublan la razón
¡olvidando el pudor!
Suspiros, caricias, besos robados
nuestro testigo el cielo
de sueños y anhelos
de dos locos ¡enamorados!

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