A mi hija
14 de Septiembre, 2007
La delicada figura que resguarda el más grande milagro,
al concebir en amenaza constante su frágil vida,
que atemorizada e inmóvil me tenía.
Mi pequeña luchadora, en cada latido transmitía la voluntad de aferrarse a una existencia;
que con singular y hermoso rostro, reconocía al quien le dio el ser;
y al mundo, que a partir de ese momento se rendía a su PRIMER TRIUNFO.
Autor: maryan

