Amigas
Amigas.
Es hermoso sentirse querido,
es hermoso sentirse amado,
preocupadas se encuentran,
Amigas.
De noche las llevo a mi casa,
en mi mente las llevo,
en mis sueños las tengo,
siempre juntos,
Amigas.
De madrugaga me despierto,
en mi mente las busco,
en mi mente las encuentro,
en silencio les converso,
Amigas.
Angeles custodios,
ángeles benditos,
con inusual apego
recurro a ustedes y ahí estáis,
Amigas.
En tiempos de guerra,
en mis tiempos de guerra,
estuvisteis a mi lado,
sentí vuestro apoyo.
Gracias, muchas gracias,
Amigas.
Hoy, ya algo más tranquilo,
algo ya más reflexivo
pregunto a Dios por su presencia
y él me responde,
“ahí están tus Amigas.
Supe de tu dolor,
supe de tus pesares,
oí cosas terribles y comprobé
todo aquello prohibido,
mas, cuán ángeles puros
ahí te envié ayuda;
tus Amigas.”
Bendito seas Señor de los Cielos,
Bendito seas por siempre
Señor Eterno,
Gracias por mis Amigas.

