Cada mañana
Cada mañana me cuesta aún más respirar
la atmósfera que me aleja de mi sueño que
eres tu, los fantasmas se burlan de mi inocencia
que crece hasta tornarse irresistible y continuo
bebiendo de la indiferencia de tus gestos, de tus miradas,
de tu sonrisa maravillosa, de tu cadencia
apocalíptica que me estremece como un niño que
no sabe que hacer.
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Cada mañana me cuesta aún más respirar
la atmósfera que me aleja de mi sueño que
eres tu, los fantasmas se burlan de mi inocencia
que crece hasta tornarse irresistible y continuo
bebiendo de la indiferencia de tus gestos, de tus miradas,
de tu sonrisa maravillosa, de tu cadencia
apocalíptica que me estremece como un niño que
no sabe que hacer.
Cada mañana existo para verte llegar con esa
fragancia anunciadora de una catástrofe que quizás
no me corresponda disfrutarla o al menos percibirla
en su justo momento.
Cada mañana busco la palabra exacta para conquistarte,
para hacerte comprender que eres mi ángel y parece que
este tiempo no es de conquistadores románticos sino de
materialistas empedernidos.
Cada mañana siento como inevitablemente te alejas
de mi, como buscas apresuradamente algo que ni
siquiera sabes y solo miras a alguien que ya no existe, que
está a tu lado porque no sabes que hacer.
Cada mañana siento el cansancio de la espera sin
esperanza, de la palabra cortante anunciadora de
alguien que no soy yo, me cuesta seguir en esta lucha
para que entiendas que yo solo soy un tonto que te ama
y espera melancólicamente una decisión.

