Cada mañana

13 de Julio, 2007

Cada mañana me cuesta aún más respirar

la atmósfera que me aleja de mi sueño que

eres tu, los fantasmas se burlan de mi inocencia

que crece hasta tornarse irresistible y continuo

bebiendo de la indiferencia de tus gestos, de tus miradas,

de tu sonrisa maravillosa, de tu cadencia

apocalíptica que me estremece como un niño que

no sabe que hacer.

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Cada mañana me cuesta aún más respirar

la atmósfera que me aleja de mi sueño que

eres tu, los fantasmas se burlan de mi inocencia

que crece hasta tornarse irresistible y continuo

bebiendo de la indiferencia de tus gestos, de tus miradas,

de tu sonrisa maravillosa, de tu cadencia

apocalíptica que me estremece como un niño que

no sabe que hacer.

Cada mañana existo para verte llegar con esa

fragancia anunciadora de una catástrofe que quizás

no me corresponda disfrutarla o al menos percibirla

en su justo momento.

Cada mañana busco la palabra exacta para conquistarte,

para hacerte comprender que eres mi ángel y parece que

este tiempo no es de conquistadores románticos sino de

materialistas empedernidos.

Cada mañana siento como inevitablemente te alejas

de mi, como buscas apresuradamente algo que ni

siquiera sabes y solo miras a alguien que ya no existe, que

está a tu lado porque no sabes que hacer.

Cada mañana siento el cansancio de la espera sin

esperanza, de la palabra cortante anunciadora de

alguien que no soy yo, me cuesta seguir en esta lucha

para que entiendas que yo solo soy un tonto que te ama

y espera melancólicamente una decisión.

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