Cap. I
Cap. I
Primeras inquietudes.
Las primeras inquietudes extrañamente no aparecieron como destellos de algún amor infantil o alguna otra ocurrencia que se le presente a un joven de 15 años sino que raramente el primer testimonio de mis sentimientos es causado por el hombre generalizado.
Este comienza así…
“carta de un hombre enfurecido con la sociedad.
En un lapso de mi vida, me detengo, para que? para mirar supongo, y al hacerlo
veo, que veo?, veo un mundo destrozado con vida pero a la ves sin ella,2000
años de evolución para esto! quien diría, si las estrellas hablaran, nuestras
fieles compañeras de siempre, las que cada día son testigos de como de apoco
pero en fin, lo hacemos, hacer que? que no hacemos me preguntaría, que dejamos
en pie, a que le tenemos tanta compasión como para dejarlo vivir, creo que
ni a nosotros mismos, dios nos dio inteligencia, sabiduría, remordimiento,
compasión, para que?, para que nosotros le pongamos un escudo y actuar fríamente
frente a cualquier adversidad que nos enfrente? no, es el día de hoy, que después
haber convivido 15 años conmigo mismo me lo sigo preguntando, cuando acabara?, cuando
dios diga basta y nos destine a un mundo peor que este, hay un mundo peor que este?
Que hacer para demostrarle a la gente que tiene que cambiar?, creo que tendría que empezar
Por mi, porque yo soy tanto o hasta peor que ellos…
En este momento me doy cuenta que no estaba enfurecido con ellos, sino conmigo…
A veces al mirar a los demás, uno se da cuenta lo dañino que puede ser…”
S.J.G
Artículos relacionados
- No hay articulos relacionados

