Crujía el cielo

26 de Enero, 2008

Crujía el cielo en la encarcelada noche
y mi mirada te seguía desde cristales húmedos.
Caían las primeras gotas en el pavimento
y tus pasos se extendían como las nubarrones.

A cada paso ligero tuyo llovía más deprisa
hasta que mi mirada no te encontraba,
entonces, me quedé a solas con mi alma
porque ya no te alcanzaba mi vista.

Aparte mis ojos negros de la ventana
y me senté en la mesa en la que te escribía.
En la desapacible noche de tu ida
escribía con el alma desarraigada.

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