EL AVE

16 de Enero, 2008

Cae el ave cual tamaño es su peso
resolviéndose en bocanadas de agua roja;
con la sien destrozada cae casi muerta
sobre el suelo terregoso de la loma.
Y en un último esfuerzo por saberse viva
abre sus ojos ya cerrados por el peso de la muerte.
En tanto que un chiquillo a pleno júbilo
da testimonio de su presa muerta.
Mira el ave al opresor con tal contento
que las ganas de querer vivir ya le incomodan,
y no queriendo interrumpir tanta alegría
cierra sus ojos y se queda muerta.

Autor: diego avila

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