ensoñaciones
Informe concluyente de autoestudio psiquiátrico, paciente de 22 años de edad, temperamento atemperado melancólico irascible, con antecedentes (y consecuentes) depresivos, presenta un cuadro no susceptible de encaje en tipo alguno patológico característico (…)
Así ato cabos, creando sucesivos, obsesivos, círculos. Válgame este enlace de extremos como desenlace extremista: padezco, soy sujeta pasiva, paciente, de iatrogenia
Primera ensoñación: Sonrisa y Mirada
Sonrisa, causa y consecuencia, principio y fin, estupidez sensibloide antidepresiva, Prozac, dietilamida de ácido lisérgico, LSD, ácido oxidante, corrosión, obnubilación, alucinación fantasmal, fantasma alucinado, manojo de sentimientos provocados, malparidos, concebidos medicinalmente, alienantes y alineados en enajenantes curvas vitales . Yo y mi suelo, tan bien regulado por Ley. La pareja que forman mis pies y aquél mi suelo, desaparejada: me elevo, aún sudando alumbré palabras. Suelo carente de laguna alguna normativa, suelo edificable donde levanté pasiones, me alzaron condenas y rebajaron pretensiones, yo reduje orgullos: antidepresivos, depresión entre montañas, senos y turgencias, para conservar lágrimas saladas: conservas en sal.
Al principio nos hacemos unas risas, luego me sonríes, yo te sonrío, más sonrisas, luego sonrisitas, complicidad. Más tarde risas contenidas, escepticismo, agnosticismo, ateísmo: tú, mi dios, entonces, lo demás? religión y nihilismo… Nietzsche, mi anticristo, mi Zaratustra, mi profeta: así, mi dios. Eso todo… por una sonrisa! Sonrisas, son risas, potenciales, eventuales, entelequias después, realizaciones plenas del llegar a ser un ser contínuo, parmenídeo. La tuya, mi primera sonrisa, mi primera evocación de despertar prematuro, boca sedienta, madrugada moribunda, gran epopeya épica, mi enigma, una esfinge, un Edipo, la culminación del arte, mi Gioconda.
Tú, mi mirada, proyección debida, de vida proyectada, en común, en el común de lo normal, vital: cine y sociedad del espectáculo, espectacular, estetización generalizada: el arte del siglo XX, la vida hecha consumo, me trago mis propias perspectivas, Debord, Benjamin, Jauss, los antivanguardistas; Sopa Campbell: qué lata de Warhol! en todos los mostradores el arte como forma de vida, cotidianedad, hasta en la sopa las serigrafías, todos los calificativos impresionantes e impresionistas, de pincelada ancha, fluída, precisa. Toda la gama de colores de la paleta de tonos o tintes vegetales en mi alma vegetativa: un vasto horizonte para mi panorámica caduca, una sabana africana, el espejo de mi mirada rayo refractado; esto es, rebotado. Me reboto, me rebelo contra ti, un ejército sucumbido, la toma de Breda, de la Bastilla. Sedición sedada.
Mirada, dos pupilas, globos oculares de global captación óptica, óptima, optimista; qué te dije de mis ojos de Minerva, la romana? la griega Atenea de ojos glaucos, con búho, sabiduría amada, amor por la sabiduría, Filosofía, los dos, la rama de olivo de la diosa, aceitunas, ojos verdes, eso. La realidad de asomarse a la ventana de tus ojos inquirientes, deseosos de argumentos turbios. Turbulencias sobrevolando el plano de mis inquietudes inquiridas, requerimientos desatendidos: respuesta muda de mis labios carnosos o asimétricos, piezas de carne rojas o desiguales.
Este primer resultado arroja el informe: iatrogenias, empatía entre mirada y sonrisa; mirarisa, mira rosa, sonrie, rie, una sonrisa del revés cuya carcajada suena así: asirnos. Palindromo. Pensar, capciosa yo, en la manera de mantener esta unidad empática : haciendo un no hacer nada que sea un hacer todo a su vez, no recriminar el hecho equívoco de un no hacer nada ocioso!: pues miro tu sonrisa y le sonries a mi mirada. Sonrisa, respuesta. Miro, luego existo, sonrio, luego existo, entonces, miro y sonrio como causa de existencia. Es tan simple como esto: percibo, luego existo. No pienso, y sin embargo existo o me existo, me sobrevivo. Sentimientos vs. Razón; antiracionalismo cartesiano. Triunfo de los sentidos: romanticismo, la oscuridad de la tragedia. Wagner, walkirias. Irracionalismo vs. vitalismo, antioscurantismo.
Titánico proceso constructivo: de la nada hacer todo, jugar a la creación con la manzana de Eva y desde el Evo que evoca la eternidad: desde siempre montar escenarios, interpretar vodeviles, ligera comedia, yo representada como una comedianta aligerada de presiones: insoportables levedades de seres enfermizos robustecidos en sus farsas: títeres manejados por cuerdas ajenas, la manipulación del Estado… la alienación del sometido. Comedias ligeras interpretadas por pesadas realidades en teatros teatrales, ilusiones ilusorias, libertades encerradas en cárceles de consciencia. Cortar los barrotes de la jaula de hierro de la razón instrumental. La metáfora de Max Weber.
Segunda ensoñación: mis horizontes.
Patetismo sonoro, sonata patética, personas sin nombre, anonimato nominativo, estrellitas de cinco picos, picas pentagonales en la baraja de mi recuerdo: en primer plano, y eliminando cabellos de los ojales de tu camisa rayada, horrorosa, yo de pie sobre botas de caña alta, altanera. Realidad edulcorada artificialmente, polímero amargo de glucosa, sacarosa, fuente de fenilalanina. Salir a la escena, abrir el telón o el descubrimiento de un desnudo. Burda interpretación de mi vida ajena, aconteceres en cadena, sucesiones exponenciales, nadas que nadean.
Guiones. Horizontes: cuerdas preparadas para atarnos al futuro. Primeros proyectos: esbozar una reflexión sobre democracias comparadas. Proyectos ya mediatos, economía a largo plazo: mi tesina: la condena de la libertad en Jean Paul Sartre. Choque frontal, colisión, doble lesión, distintas facticidades: no escribir nada, tu tesis: juerga en ciudad capital, mi replanteamiento: poesía becqueriana, donde habite el olvido: Cernuda, Gil de Biedma. El perfilarme en la bisexualidad confesa de Simone de Beauvoir, reconocerme médicamente a la conquista de mis zonas erógenas con estandarte en el centro del ombligo y alrededores.
Redada de madrugada, sábana arrugada, reflexión sobre codos flexionados, peritonitis provocada, mirada ladeada desafiante, fiadora de enhorabuenas mal digeridas, vomitadas, estómago ulcerado, laringe ardiente, corazón lacerado.
Lo nuestro, o “lo mío y tu miedo a verme desnuda”, la prolongación absurda de lo finito en términos de infinitud, tu credo dogma con caducidad, prescripción, acción inejercitable, una domadora indomable, sadomasoquista, sádica dominación subordinada.
Segundo diagnóstico: Prozac, ingesta excesiva, lo que no funcionó en una ocasión funcionará esta vez. Un pedazo pequeñito de tierra ganado al mar, una victoria minúscula en contra de una Niké alada, lanzar por la borda las lanzas de las cosmogonías: primero fue el Caos… y paradoja: forjar mi microcosmos en base a la droga legal de mayor acogida. Adormidera opiácea con efectos paroxistas exacerbados!!!
el surrealismo de los relojes de salvador dalí: tercera ensoñación: la estación del tiempo.
alucinación senil, senectud alucinante, sorpresa muy esperada, melanina revitalizada en base a tónicos reconstituyentes oxigenados: cabellos canos cubiertos o el descubrimiento de una etapa recién nacida. Juventud perentoria: soplar a la vela de la vida para prolongar su duración.
Penetrar en la dimensión espacio kantiana temporal de mi conciencia. El a priori transcendental: el tiempo como condición de posibilidad de todas mis experiencia. Mi tiempo, mano a mano con el destino que nadie me dicta, fuero interno exaltado, lucha interior, interina, conflicto civil sin intervención diplomática, consular, consoladora.
Soledad: primera definición; baño de sol. Fluidez de vivencias extrañamente paralelas, pero forasteras, huidizas, segundos resbaladizos, cascadas de arena en un reloj, arenales de temporicidad, la ignorancia del qué va a ser allí, el regreso a Ítaca, la odisea temeraria odiosa suspicacia. Temor a no sentir lo mismo: personas que no son figuras de cera, sentimientos trasmutados, ilusión ilusoria: Penélope ya no espera a Ulises…
Retrato en rosa: No reconocerme en el espejo: espejismo de trenzas rubias. Palidez enfermiza, enfermedad paludista, trazas difuminadas, anorexia, an orexis, falta de deseo, premeditación: sexualidad dormida, morfina, los brazos de Morfeo, piel ivórea, mirada gélida sucumbida en una época interglaciar o el deshielo de mis continentes, sangre helada, coagulada, negra, en venas cortadas, labios violáceos, comprimidos, labia reprimida, violada. Adolescencia en genuflexión, flor concupiscible, acné desconcentrado, perfil poético, maquillado, difuminado. Mi feminidad andrógina, mi voluptuosidad ausente, articulaciones ososas, condición disparatada que no admite disparidades convencionales: píntame como una sirena de sujetador inexistente, innecesario en este espécimen que soy, sin una cola de pez estratégica con qué disimular un sexo. Mente lúcida, siete inteligencias cultivadas, teoría de Gardner con la que nos despedazamos juntos, construir un argumento deconstruyendo a sus argumentistas: Subir por una escalera y lanzarla después al vacío. Instrumentalismo: pisar para llegar.
Mi atractivo: la insinuación de unos silencios . La facticidad de tu ser allí ahora, la fatalidad de mi ser aquí ahora. Dasein. Contratiempo, contrariedad contraindicada, proscrita implícitamente. Prohibición.
Diagnóstico: obsesivo paranoico. Parálisis cerebral, dínamis excitada artificialmente.
Cuarta ensoñación: supervivencia. Acostada. Licenciosa licencia sujeta a la futura redención de tus pecados: catarsis purificadora. Pensar en el platonismo de mis amores: el encanto de la espiritualidad. Materialismo descartado, desear un intelecto. Suspirar sólo por oír palabras. Besarte delirante las yemas de los dedos. El encanto de una apariencia inocente. Los ojos ladeados sentada en una mesa del fondo con las manos en el regazo, rostro somnoliento, asentamiento cotidiano, no mundano, aromas reconfortantes, frío, cómoda y bucólica imagen: como paisaje rural propongo el representado en un mural. Me niegas: enclave estratégico de tu estrategia, mirada clavada, obstinada, en encerados de pizarra donde escribes el nombre de la Revolución. Dictadores: Hitler, Musolini, Franco, Somoza, Mobutu, Castro, Pinochet… el ojalá de Silvio Rodríguez y mis piernas cruzadas bajo la silla, esbozando cruces, de caminos, de dos personitas políticas en el trato, políticamente correctas, teorizando reglas de mayorías en el liderazgo de tu mayoralía, apellido homónimo:……, pastor del rebaño de mis emociones, director de orquesta enamorado del Canon de Pachelbel.
Deja que les plantee, a tus retinas, la pregunta retórica de mi imagen surrealista de cabellos enredados en una red descabellada. Planta rectilínea de una rosa de torres de piedra.
Diagnóstico definitivo: ráfagas de lucidez, genialidad productiva, locura transitoria, estados mentales delirantes, febriles, ensoñaciones, cuatro, potencialmente más…
Colofón: Amo en ti el tú que me gusta evocar contigo. Amo la belleza de sentir que añoro infinitamente. Borrar reinventándome: eso hago. Tratar de alcanzarme la espalda por encima de los hombros, abrazos sin brazos ajenos. La carencia de caricias o quién tomará mis muñecas al despedirme. Ensamblajes de pasajes, un paseo por el páramo de los infiernos, descenso dantesco. El vértigo del toxicómano, el sobresalto de la gota fría en la nuca. Soñar la vida, eso.
Tratamiento: Tiempo para el recreo. Decir a media voz que ya estoy muy cansada… Meditación metafísica. Arriesgar incursiones a mano armada en ambientes enrarecidos por el dióxido de carbono envenenador, o cómo suicidarse en una croasantería en fascículos diarios. Volver a hacerle el amor a una mente maravillosa. Sin tiempo, sólo evanescencias. Ensoñaciones.
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