Espíritu inquieto
Autor: Illness
Nieblas recorren las calles solitarias llenas de secretos
Que nadie sabe revelar excepto un hombre
Que no se rinde nunca en la caza
Experto en su campo, un auténtico maestro
Que horroriza a sus enemigos con sólo mencionar su nombre
Y al que nadie se le escapa
En el 221B de Baker Street, Londres
Le hallarás junto a su amigo Watson en silencio
Hombre de pocas palabras, pocos sentimientos
De carácter taciturno y de corazón de hierro.
Sucumbe en las drogas por el aburrimiento
Su cerebro necesita actividad
Watson consiguió quitarle ese vicio con el tiempo
Aunque una mañana creyó que su manía le volvía a conquistar
Con la música de un violín lleno de melancolía
O con un interesante experimento de química
Cuando pierde el hilo de sus investigaciones
Mantiene su mente completamente distraída
De un caso fuera de las leyes de la física
Que luego resuelve sin complicaciones
Pues su obsesión por el mundo criminal
Le hizo caer enfermo más de una vez
De pasar noches fumando sin parar
Y varios días sin comer
Creador de una profesión
Amante de su trabajo
Él es único, sin igual
Un experto boxeador
Espadachín hábil y de mente sagaz
Cuando hay un misterio por medio, para él no hay descanso
Lleno de ironía y de sarcasmo
Desconfianza en ellas y frialdad
“Amó” a una mujer que le venció no por su encanto
Sino por su inteligencia y superioridad
Ella se salió con la suya y escapó
La primera mujer que venció al detective
Dejando a Holmes una carta y su fotografía
Que tiene guardadas para que no le olvide
Así es cómo se despidió
Él la sigue recordando todavía
Su desprecio por la policía
Tan rutinaria como un tren
Le produce una sonrisa maliciosa y sombría
trabajar al margen de la ley
Aprovechándose de cada error no suyo y absurda teoría
Para darles una lección una y otra vez
Pues han sido muchos los que dudaron de su valía
Pero que se callaron al ver lo que sabía hacer
Moriarty fue para él un digno rival
Un hombre inteligente y astuto
Que intentó matarle en unas cataratas sin fondo
Pero tuvo un trágico final
Que le llevó a la muerte, vacío oscuro
Su cadáver yace ahora sepultado, muy hondo
Fue en Suiza dónde ocurrió
Escenario siniestro para la muerte intencionada
Seguro que le trae malos recuerdos
Porque allí es donde Sherlock murió
Dejando a Watson una última carta
Que cuando el doctor leyó
Sus sentimientos afloraron, lloraba
Lágrimas por la gran pérdida de un amigo que ya no estaba
Siguieron meses de luto atormentado
En su interior no había paz
Culpable por la muerte de su amigo añorado
Pesadillas tenía sin cesar
Un día, recibió la inesperada visita de un viejo encorvado
Librero de patillas gruesas y perspicaz
Ojos grises como aquel día nublado
Que no le dejaban de observar
Watson no sabía quien estaba a su lado
Oculto bajo un disfraz
La sorpresa que le produjo
Al ver a su compañero vivo
Casi le estalla el corazón
Allí estaba su querido amigo alto y enjuto
Al que daba por muerto, desaparecido
Su admirado colega Holmes
Muchas aventuras han vivido estos dos sabuesos
Y muchas más que vivirán
Su presencia no las borrará el tiempo
En los libros y en sus lectores para siempre quedarán
Termino este poema de inspirados versos
Con un inesperado final
el nacimiento de un sueño eterno
que está a punto de despertar
un espíritu que fuma pipa inquieto
que recobrará las fuerzas para luchar

