La dicha de besarte

25 de Enero, 2008

La dicha de besarte
no es besar esos dulces labios,
ni la boca que toca los míos,
ni el suspiro de ese beso.

La dicha de besarte
no es retenerte sin palabras,
ni oír ese arrullo en silencio,
ni anclar la luna en el tiempo.

La dicha de besarte
es de dentro, del fondo,
de los racimos de la vida,
de las bodegas del alma.

La dicha de besarte
es habernos besado ya,
porque la vida nos desgarra
y la muerte nos aparta.

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