Mientras que en la noche fría soñaba con un beso, en aquel falso te quiero sonaba un caminar y los ruidos de la noche se convertían en abrigos imitando las voces del mas allá.
Tan solo una tenue luz se divisaba a lo lejos, entre los matorrales del viejo jardín. Era una vieja choza con falsos recuerdos que siempre divisaba para irse a dormir. Aquel silencioso caminante que dejando atrás a su amante decide descubrir que más allá del frio existe un mar, que mas allá del silencio aun puede despertar. Así pasó las noches, susurrando en recuerdos, atado a poesías del mas allá.

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