Marea

15 de Marzo, 2008

a tiempo o en el destiempo de algo…
creces te enorgulleces, mueres.
solo, triste y abandonado,
sigues contemplándolo, sigues…
la marea te inunda, te defiendes pero igual te atrapa,

esta marea que todo lo puede, que todo lo desarma y arma a su manera
maldita marea!
pero, sólo es una marea inconclusa, una marea que necesita de “armar y desarmar”
la marea que no te acepta, pero q a veces te atrapa
te atrapa y te sigue atando, hasta q no te das cuenta cuán inserto estás en ella,
cuan profundamente ensimismado, lejano… ido
la marea q expele tierra, la marea embarrada, sucia y enmohecida.
la marea que da asco el solo mirarla.
marea a fin de cuentas, sólo es eso.
marea de ratas, de gusanos inmundos y ensimismados,
de vértebras, de culebras, de zapatos inconsecuentes…
de medias y de pies dispares…
marea de ratas!


de pérfidos gusanos carroñeros,
de bocas sin risas, de risas sin bocas…
de tristes, de creyentes, de ateos,
todo se mezcla y queda esta mezcla asquerosamente corrompida,
de luces infrecuentes, de gritos adoloridos…
de llantos insalvables…
de aves sin rumbo,
de perros rabiosos,
de tristes suicidas,
de psicópatas perdidos,
de una víctima desangrándose en medio de la playa,
de risas, de llantos,
de “te quiero”, “te amo”, “te odio”, “te detesto”…
de más risas, de comentarios, de ruidos inoportunos..
de toques de queda mentales…
de lamentos…
de víctimas… de victimarios…
de suicidios y homicidios….
de escupo, de baba de perro,
de celos, de besos, de caricias, de golpizas,
todo justo… ahí, en medio de la marea,
todo ahí, justo ahí, en tu cara.
de frente.

de llantos insípidos, de sonidos incesantes
de algo que te absorbe, te deja, te desgarra.
te vas, te dejas, te agarras, sucumbes ante lo oído..

piensa un: “la he perdido para siempre y eso me desgarra”.
este zumbido incesante que tortura mi pecho…
esta cruel marea q me mata, este…

justo cuando te vas o suenas a haberte ido.
ella reinicia, vuelve a ti… como si nada…
dice nunca haberte perdido,
y ahí estás otra vez…
sucumbiendo ante tan inefable tristeza
tan absurda melancolía

sucumbes ante lo perdido
te envenenas, mueres
diez minutos, condenados segundos que nos aíslan,
que nos retuercen… condenados minutos que nos poseen..

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