Melissa

13 de Enero, 2008

En la completa oscuridad,
Melissa la bruja nos atrae,
con sus venenosos labios,
nos devora por dentro,
sus lagrimas son un vino
que tortura a libidinoso,
aquel calor de su piel,
maldice al que se refugia
entre sus brazos.

Bruja Melissa,
que en su carne lleva el pecado, espina del alma,
nuestros pecadores
que han caído en
su regazo de oscuridad,
el infierno en sus ojos,
la caricia de su cabello,
hemos vendido nuestras almas,
a la bruja Melissa.

Oh, mi amada Melissa,
el tormento de los desdichados
y abandonados,
la caricia suave de tu mano,
eres la mujer que se vende
y da amor al que carece
de este.

Melissa, la mujer de nadie,
la estrofa de este poema,
las lagrimas de los infelices,
la curandera de las decepciones.

Oh, mi amada Melissa
tu desprecio me corroe la sangre, aquel cariño fingido
es tan doloroso.

La bruja Melissa,
la mujer de nadie

Autor: Travis

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