Rutas
Mi piel esta formada por
capas de caricias y suspiros tibios,
es un mapa de las rutas
que tus manos
y tus dientes,
deliciosamente fieros,
trazaron noche a noche
para guiar viajes futuros.
Cada vez que un nuevo cuerpo me toca
toca también tus huellas,
es decir, al amarme te ama
y sin darse cuenta sigue las rutas
de tus desvelos.
Soy una colección de fuegos durmientes,
de batallas a veces ganadas
y a veces perdidas,
soy en suma lo que tú dejaste en mí
como rescate por tus entregas ardientes,
soy tu sudor convertido en recuerdo,
tu lengua transformada en leyenda,
tu centro de carnes tersas
como inicio de todos mis versos,
soy solamente rutas,
un mapa con rutas, no más.
Quédate quieta
Hoy no pido que seas
la cotidiana compañera
llena de caminos y rutas placenteras,
la que se me mete al pensamiento
mientras yo me meto en ella.
Hoy solo pido que te quedes quieta
que me dejes mojarte con la mirada
como si te lloviera,
quédate quieta como cuando
no te tengo cerca
y va llegando tu recuerdo parte a parte
hasta que te veo completa,
dolorosamente lejana y bella.
Hoy no pido que tu boca
coma de mi cuerpo
ni que me dejes enseñarte
nuevos caminos hacia el cielo,
hoy solo quédate quieta,
inmóvil, suculenta.
Te quiero ver desnuda sin tocarte,
al alcance de mis manos y mi lengua,
me quiero castigar unos minutos
para saber como se siente tu ausencia.
Hoy no quiero que complazcas mis deseos
pues tu sola visión me complementa,
por favor quédate quieta.
Me gustas desnuda
Cuando lo deshabito
es tu cuerpo desnudo
como una playa solitaria,
un territorio de arena hirviente
adonde llegan las olas de un mar invisible
que lo arrulla con su caricia y su murmullo.
Me gustas desnuda y adormecida
con mi simiente mojándote por dentro
y mi mirada cobijándote por fuera
para que solo lo invisible pueda tocarte.
Me gustas desnuda y satisfecha,
cerrados tus ojos y viva tu sonrisa
con la sensación de mi carne
inundando aún tus recónditos resquicios.
Me gustas desnuda y desvalida
ofreciendo tus senos al espacio
indefensos corazones palpitantes
coronados por tentadoras flores negras.
Me gustas desnuda y solitaria
sin más destino que mis ansias,
tus piernas abiertas me recuerdan
cuan dulce puede ser una locura.
Me gustas desnuda y prometida
ya espero impaciente tu regreso
a la vigilia de mi mundo,
el mar invisible se ha marchado
es mi turno de habitarte nuevamente
ya es la hora de volver a mi refugio.
Arturo Torres Quetzal

Añadir a Del.Icio.Us


1 Comentario en “Otra vez la Rumba”
Mis felicitaciones , esta muy pero muy buena tu poesia, me encanta, un abrazo chau.