Cuerpo de Oscura Doncella
Sangre en botella
carne de corcho embriagado
agitándose uno al otro
listos para el brindis
Descorchando el ano del mundo sin que nadie irrumpa tu corazón
Unicornio salvaje déjame cabalgarte desnudo en la orilla de tu mar desierto y ahogarnos en la androgeneidad de nuestros cuerpos….
La mano
La mano descansa suave y constante
en el delirio de hundirese en la miel
incita a mis labios a morder sus dedos va derritiéndome el cuello se impregna en mis senos
Experta en realizar acrobacias en carne flácida desgastada
viaja trémula por el mapa de mi cuerpo arrullándome el vientre navegando por el mar negro y rojo de los sueños
en la tempestad de mis deseos el remolino de sus dedos me deja exhausta con fiebre inextinguible…
La mano me castiga
y me redime para siempre en la recóndita cueva
que se halla entre mis piernas
Lluvia de fuego
Libador de falo en niñez
Vibrador en mano de adolescencia
Retienes el líquido vital
alimentando el orgasmo existencial
Enséñame a devorarte a hundirme en vestigios de carne
agonízame en tu sexo…
que la ternura anal se derrite por los huesos en el rojo de tus labios en la llaga de tus senos
Mi olor en tus dedos
Tu sangre en mi garganta
Lenguas sedientas intercambiando fluidos bisexules
Desgarrando volcanes y tumbas
Absorviendo el musgo verde de las paredes
dilatandome en sales sudor sábanas…
cuando las nubes de piel se cargan
Derretimos en tierra:
fuego de lluvia
lluvia de fuego
Hasta mientras
Eres un hasta mientras entre mis piernas
desgarrando el dolor con la punta de la lengua
Eres un hasta mientras porque ya encontré a alguien que me diga muñeca…
Hasta mientras: no eres la razón que hace erectar mi corazón
porque descubri que mi lápiz de labio pinta de carmín blanco
y masturba mi interior…
Israel
Es que ya no me alcanza
Es que ya no te siento
Te me evaporas en las ganas
Te me condensas en el interior
Voy mordiendo el olor del recuerdo
insulso efimero vacío
Cómo quisiera desgarrar la distancia
y adherir la carne de tus labios
a mi flor
humedecida masturbada ensangrentada…
Quisiera leer en la oscuridad
Quisiera leer en la oscuridad
que mis ojos se desangren en luz
que mis manos palpen en carne palabras
que en la orilla de mi mar siembres bosques para enraizar mi sexo junto al tuyo
encendiendo fuego a mis hojas secas bañando en cicatrices el ardor eterno
que enceguecerá la ambiguedad de los caminos…
Amo el dolor con amor
Sumerjo la sensibilidad del tacto
en mis bolsillos con vidrios rotos
sustento la ceguera leyendo en tinieblas
disminuyo el olfato esnifando polvo blanco
cerceno mis labios con una gillette desangrándome
provoco la sordera con todo el volumen alto de la música muerta
pretendo asfixia ciñiendo a mi garganta los collares perlas
el ácido al cerebro y el éxtasis al corazón para alucinar desde el interior…
Maquillaje sin rostro
Creo mi faz en el contorno de una máscara para dar permiso de vida al alma evaporándome en sombras de colores polvos pálidos destellos alucinógenos carmín de sangre
llevando por frente una playa inhabitada estéril desgastada…
Peino en mis cejas la rebeldía jamás provisionada
añoro en pestañas la tristeza contenida en el umbral de la mirada
delíneo en mis ojos la oscuridad para darle forma de vida a la realidad
acaricio en bálsamo los labios para aplacar el dolor de los besos desgarrados
Payaso de vulgar circo yo me dilapido en una disco maquillando la inocencia de mi cadáver disfrazando la esencia perdida celebrando derramando copulando entre tumbas
Fiesta en el cementerio
y el ácido lacrimal derrite mi creación de máscaras…
Morir entre árboles
Engendrar semilla en tierra infértil esperar el ácido lluvia de cada noviembre
Soportar 360 días muertos para liberar la monotonía recurrente
Masturbar los acordes del alma en meses de menstruación pagana
Vomitar existencia en rincón de llanto para saborear el vacío holocausto
Enraizar el cabello pubis hasta enredar el amor en huesos
Contener el orín fermentado en vientre estimulante lúbrico inerte
Suicidar la carne de a pocos con carne drogas gillettes sogas para llorar tu decapitado trascendente
Sustentar raíces en el aire llegando la vejez del tronco concibiendo fruto cadáver
A eso le llamaría yo árbol de muerte.
Ambiguedad de deseos
No conozco la carne de mi inspiración pero mis ojos se laceran de deseo si adivino la textura de tus labios la parte inferior de tu ser
si me dejaras lamerlos succionaría la llaga de desamor que ha dejado el amante en tu lecho
pero no me lo permites y no me queda más que secretar con mi propio cuerpo
guiando mis inexpertas manos hacia la cúspide húmeda de tu erección
súbitamente dedos se convulsionan en mi circunferencia terrenal
alucinando el derretir de la lengua sobre el laberinto lunar de tu espalda llegando así al fin de la erupción
pieles hirviendo en sudor lava recorre el paladar agridulce hasta posarse en la ambigüedad de nuestros vientres concibiendo hermafroditas.
Tamara Acosta
Autor: Tamara Acosta

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