Poesías

Poemas de Tamara Acosta

Por , en 19 de mayo de 2009

Cuerpo de Oscura Doncella

Sangre en botella
carne de corcho embriagado
agitándose uno al otro
listos para el brindis
Descorchando el ano del mundo sin que nadie irrumpa tu corazón
Unicornio salvaje déjame cabalgarte desnudo en la orilla de tu mar desierto y ahogarnos en la androgeneidad de nuestros cuerpos….

La mano

La mano descansa suave y constante
en el delirio de hundirese en la miel
incita a mis labios a morder sus dedos va derritiéndome el cuello se impregna en mis senos

Experta en realizar acrobacias en carne flácida desgastada

viaja trémula por el mapa de mi cuerpo arrullándome el vientre navegando por el mar negro y rojo de los sueños
en la tempestad de mis deseos el remolino de sus dedos me deja exhausta con fiebre inextinguible…

La mano me castiga

y me redime para siempre en la recóndita cueva
que se halla entre mis piernas

Lluvia de fuego

Libador de falo en niñez
Vibrador en mano de adolescencia
Retienes el líquido vital
alimentando el orgasmo existencial
Enséñame a devorarte a hundirme en vestigios de carne
agonízame en tu sexo…
que la ternura anal se derrite por los huesos en el rojo de tus labios en la llaga de tus senos
Mi olor en tus dedos
Tu sangre en mi garganta
Lenguas sedientas intercambiando fluidos bisexules
Desgarrando volcanes y tumbas
Absorviendo el musgo verde de las paredes
dilatandome en sales sudor sábanas…
cuando las nubes de piel se cargan
Derretimos en tierra:
fuego de lluvia
lluvia de fuego

Hasta mientras

Eres un hasta mientras entre mis piernas

desgarrando el dolor con la punta de la lengua

Eres un hasta mientras porque ya encontré a alguien que me diga muñeca…

Hasta mientras: no eres la razón que hace erectar mi corazón

porque descubri que mi lápiz de labio pinta de carmín blanco

y masturba mi interior…

Israel

Es que ya no me alcanza

Es que ya no te siento

Te me evaporas en las ganas

Te me condensas en el interior

Voy mordiendo el olor del recuerdo

insulso efimero vacío

Cómo quisiera desgarrar la distancia

y adherir la carne de tus labios

a mi flor

humedecida masturbada ensangrentada…

Quisiera leer en la oscuridad

Quisiera leer en la oscuridad

que mis ojos se desangren en luz
que mis manos palpen en carne palabras
que en la orilla de mi mar siembres bosques para enraizar mi sexo junto al tuyo
encendiendo fuego a mis hojas secas bañando en cicatrices el ardor eterno
que enceguecerá la ambiguedad de los caminos…

Amo el dolor con amor

Sumerjo la sensibilidad del tacto
en mis bolsillos con vidrios rotos
sustento la ceguera leyendo en tinieblas

disminuyo el olfato esnifando polvo blanco
cerceno mis labios con una gillette desangrándome
provoco la sordera con todo el volumen alto de la música muerta
pretendo asfixia ciñiendo a mi garganta los collares perlas
el ácido al cerebro y el éxtasis al corazón para alucinar desde el interior…

Maquillaje sin rostro

Creo mi faz en el contorno de una máscara para dar permiso de vida al alma evaporándome en sombras de colores polvos pálidos destellos alucinógenos carmín de sangre
llevando por frente una playa inhabitada estéril desgastada…

Peino en mis cejas la rebeldía jamás provisionada
añoro en pestañas la tristeza contenida en el umbral de la mirada
delíneo en mis ojos la oscuridad para darle forma de vida a la realidad
acaricio en bálsamo los labios para aplacar el dolor de los besos desgarrados

Payaso de vulgar circo yo me dilapido en una disco maquillando la inocencia de mi cadáver disfrazando la esencia perdida celebrando derramando copulando entre tumbas

Fiesta en el cementerio
y el ácido lacrimal derrite mi creación de máscaras…

Morir entre árboles

Engendrar semilla en tierra infértil esperar el ácido lluvia de cada noviembre
Soportar 360 días muertos para liberar la monotonía recurrente
Masturbar los acordes del alma en meses de menstruación pagana
Vomitar existencia en rincón de llanto para saborear el vacío holocausto
Enraizar el cabello pubis hasta enredar el amor en huesos
Contener el orín fermentado en vientre estimulante lúbrico inerte
Suicidar la carne de a pocos con carne drogas gillettes sogas para llorar tu decapitado trascendente
Sustentar raíces en el aire llegando la vejez del tronco concibiendo fruto cadáver

A eso le llamaría yo árbol de muerte.

Ambiguedad de deseos

No conozco la carne de mi inspiración pero mis ojos se laceran de deseo si adivino la textura de tus labios la parte inferior de tu ser

si me dejaras lamerlos succionaría la llaga de desamor que ha dejado el amante en tu lecho

pero no me lo permites y no me queda más que secretar con mi propio cuerpo
guiando mis inexpertas manos hacia la cúspide húmeda de tu erección

súbitamente dedos se convulsionan en mi circunferencia terrenal

alucinando el derretir de la lengua sobre el laberinto lunar de tu espalda llegando así al fin de la erupción

pieles hirviendo en sudor lava recorre el paladar agridulce hasta posarse en la ambigüedad de nuestros vientres concibiendo hermafroditas.

Tamara Acosta

Autor: Tamara Acosta

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