Presunción de ausencia de amor
Si algún día crees que no me amas
y sientes el anhelo desesperadamente de otros labios,
no digas nada al discutir,
deja que el agua se desvíe de su cauce,
deja mañana tu sombra en mi almohada,
y el día (mi desdicha)
caerá en un anochecer permanente,
y la luz de la mañana
resquebrajará mi pecho
en irremisible desazón,
y el rompedor del sueño
hincará sus manecillas
en mi alma redoblada de dolor.
Lleno de dolor en ese instante,
me lo diré, te lo diré;
tu ausencia me tendrán vegetando,
e iré calculando
si los días son años
y los minutos son días
y si cada segundo
será el golpeo en el pavimento
de mis lágrimas a borbotones.
Desde mi habitación desvencijada
y mi pensamiento onírico
lloraré sin ti, de mi, por ti,
por la urgencia anhelosa
de encontrarte si te pierdo,
y por la desalentada desesperación
de mi búsqueda obstinada.

