A un crítico mordaz
Vaya este verso para el alma incierta
que prende, juzga y da sentencia
vaya con él mi amor y mi paciencia
pues tiene la cabeza hueca y muerta.
El odio haciendo presa le condena
a no ver la razón de su amargura
que no es a mi a quien odia su locura
Sino a su propio yo, un alma en pena.
Un odiador que odiando no hace daño
al hombre que maltrata con desprecio
un odiador que paga un alto precio
un odiador vencido al desengaño.
Ya ves ratón quien es mi musa triste
y ves también que no sigo consejos
de pardillos catetos y pendejos
ni sigo los consejos que me diste.
Artículos relacionados
- No hay articulos relacionados

