Por
Pedro, en 10 de Diciembre de 2009
Por Francisco López Santos
Para escribir hay que aprender a ver, pensar y hablar, con la costumbre en los ojos de mirar con calma y dejar que las cosas se acerquen. No responder a la inmediatez del estímulo. Lo vulgar radica en la incapacidad de oponer resistencia a la tentación. Aprender a pensar, sutil estremecimiento de los pies ligeros, hasta los músculos, e imaginarse la música, danza, baile en todas sus formas. Con las ideas, con las palabras y saber bailar también con la pluma.
Para aprender a escribir, hay que observar, tener vivencias y pasarlas al tamiz que exprime lo vivido, lo que llega a la conciencia llevando a lo universal, la conclusión, y el resultado a partir de lo individual y del conjunto de borrones para ver lo que es, y para saber quien se es, en la acción contemplativa, la embriaguez excitada con la magia, todo el grandioso deseo de la fiesta, que principia con el arte de escribir.
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