reencuentro espiritual
13 de Noviembre, 2007
Desvanece mi todo
en el mar de tu rostro,
imaginado,
enigmático,
risueño.
Él
que muere
esperando en vano
la dádiva divina
que el toque del ángel le negó
Tal vez
sólo la sangre libera.
¿Has llorado alguna vez por mí?
Campana última que se multiplica
incesante
en su fin
Autor: José Villarroel

