Relato de un suicida

8 de Abril, 2008

¡Que terrible frìo!, hasta hoy nunca lo había sentido.
¡Que terrible frìo!, el hoyo de mi alma cada segundo se abre más.
¡Que terrible frìo!, la sensibilidad de mi ser esta tan endeble y enferma.
¡Que terrible frìo!, penetra mis venas y comienzo a ver solo neblina.
¡Que terrible frìo!, mis pensamientos decaen y mi cabeza no reacciona ante tal majestuosidad.
¡Que terrible frìo!, estoy completamente inmóvil, y la neblina se dispersa hacia la nada.
¡Que terrible frìo!, siento un olor extraño, parece que viniera de mí.
¡Que terrible frìo!, hay una silueta aciaga delante mío.
¡Que terrible frìo!, y mis sentidos ya fueron.
¡Ya no siento frìo!
¡Ya comenzó!

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