Sombras
Es tú sombra, hoy, la que duerme en mi cama,
pensante, pálida, cercenada faz de tú alma tácita.
Despojo de la paloma cenicienta,
eres la callada forma de los cuerpos áureos.
En tú espejo de luna negra
mis ojos se ven solos, cerrados.
Mi compañía es tú muerte,
es la tristeza inconclusa.
La noche se sirve de estrellas
para iluminar la senda de tus besos castaños,
y el rescoldo mortal de las nubes
no encuentra más aliento para sus ganas nómadas.
Apenas la luna llama a sus espíritus oscuros,
ya en las sombras descansan las pléyades luctuosas,
como tus corruptas estampidas de sueños en cristal cortado.
Noche trémula, víctima del crepúsculo en barrena.
Mis ojos no tocan tú presencia refractaria de luz.
Mis brazos no rodean la vastedad de tú concavidad vacía.
Las ansias hicieron esta prisión llamada cama.
Mis besos no fueron amigos del amor que en tú pecho ardía

