Por
Marcelo Ferrando Castro, en 27 de diciembre de 2009
...de los nocturnos hijos de la tierra,
al pie de aquesta sierra
con rusticas palabras
mi ganadillo cuento
y el corazon contento
del gobierno de ovejas y de cabras,
la temerosa cuenta
del cuidadoso rey me representa.
aqui la verde pera
con la manzana hermosa,
de gualda y roja sangre matizada,
y de color de rosa
la cermena olorosa
tengo, y la endrina de color morada;
aqui de la enramada
parra que al olmo enlaza
melosas uvas cojo;
y en cantidad recojo,
al tiempo que las ramas desenlaza
el caluroso estio,
membrillos que coronan este rio.
no me da descontento
el habito costoso
que de lascivo el pecho noble infama;
es mi dulce sustento
del campo generoso
estas silvestres frutas que derrama;
mi regalada cama,
de blandas pieles y hojas,
que algun rey la envidiara,
y de ti, fuente clara,
que, bullendo, el arena y agua arrojas,
estos cristales puros,
sustentos pobres, pero bien seguros.
estese el cortesano
procurando a su gusto
la blanda cama y el mejor sustento;
bese la ingrata mano
del poderoso injusto,
formando torres de esperanza al viento;
viva y muera sediento
por el honroso oficio,
y goce yo del suelo,
al aire, al sol y al hielo,
ocupado en mi rustico ejercicio;
que mas vale pobreza
en paz que en guerra misera riqueza.
ni temo al poderoso
ni al rico lisonjeo,
ni soy camaleon del que gobierna,
ni me tiene envidioso
ni ambicion y el deseo
de ajena gloria ni de fama eterna;
carne sabrosa y tierna,
vino aromatizado,
pan blanco de aquel dia,
en prado, en fuerte fria,
halla un pastor un hambre fatigado,
que el grande y el pequeno
somos iguales lo que dura el sueno....