...
guiados por la mano invisible caminan sin tacto alguno,
sobre los prados que el senor coloreo bajo el claro cielo azul,
ese rebano de jovenes almas alimentadas por oraciones,
relatadas en lo amargo de la noche mas oscura y solitaria,
gestos en las manos forman la unidad simetrica del rezo,
suspiros de alivio en el estomago que beso la ostia,
la unidad de un amen es el sonido del eco,
en los muros que un dia fueron tenidos de odio enrojecido,
cuando las nubes lloraban lagrimas de acero,
que aun escuecen en los que visten arrugas y celebran el amanecer,
sin tener por que olvidar la cruz que tapio sus puertas,
de madera que hizo brasas en la hoguera traicionera de su sangre,
no la del vino en el caliz oxidado,
amante de labios de voces suaves que susurran plegarias cada domingo,
en el mediodia que es resaca bendita en mi almohada,
fruto de otra noche en la que mi fe trasparente fue el vaso,
que unicamente condeno los besos esquivos de su boca,
aquellos que huyeron hacia otra luna llena mas,
que cansada ya de su soledad me ofrecio su calor,
un abrazo en el crepusculo que nos unio para siempre...