Algún día te he amado . . .
Cuando cuidabas tu sonrisa como el pájaro su nido,
Viendo esos pequeños ojos perdidos en tu cara,
Como dos estrellas solitarias bajo el negro tapiz de la noche,
Dos manchas cafés fundidas en la noble expresión de tristeza que cargabas.
Te amaba con tus brazos hechos lianas delgadas,
Cubriendo levemente mí tronco,
Arrullando pacientemente mi alma y secando las cuevas de mis ojos,
Verano fugas que acabo con mi pozo de lágrimas.
Delgados tus labios como dibujados con lápiz sepia,
Guardianes del tesoro de tu risa,
Poseyendo el marfil más tímido jamás conocido,
Convirtiendo en un filme de suspenso esas pequeñas ocasiones en que con total libertad,
Como diría Neruda, extendiendo tu sonrisa como una mariposa en tu rostro.
Rosa, tu primer color,
Inocencia expuesta en procura de alimentar el misterio,
Lucias como una rosa entrometida entre la maleza,
Pequeña frágil, pero no menos tierna y bella,
Irradiabas tu color rosa entre las muchas ramas que te llevaban envuelta.
Cuando no imagine ver algo mas bello que tu color rosa,
Supe entonces que la belleza solo era plena cuando tus pétalos tocaron el suelo,
Y entonces solo eras tú, sin ninguna cadena,
Solo tú libre y a la vez expuesta,
Desnuda bajo la tenue luz de la luna,
Brillante y tierna, potente fuerza en mi corazón tu figura entera,
Devastaste mi voluntad y en pasión plena la mayor de las glorias quedo en ambos impuesta.
Era feliz,
En tu boca pareciese existir un sabor delicioso,
Como el sabor que tienen las frutas en agua después de una jornada de trabajo,
En tu cuello latente la tentación de saciar mi instinto asesino,
Devorarte cada gota de tu sangre, comerme cada pedazo de tu carne,
Y en aquel abominable acto llevarte por siempre conmigo,
En tus pechos, hermosos y deliciosos,
El valle en medio de ellos siendo mi sitio preferido para descansar,
Pienso que si el cielo existiese, no seria este más placentero que el dormir en ese valle,
Y aquellos senos que no imagine al verte vestida de rosa,
Son el complemento perfecto a tu sonrisa misteriosa,
Tu cabello recogido,
Tus pequeños ojos tiernos,
Tus labios apenas pintados en tu cara,
Hermosa y deliciosa criatura,
Cada rincón tuyo era fuente de mi más pura e intensa felicidad,
Si algo agradezco a la vida es haber vivido para poder disfrutarte.
Tu vientre delgado, es la idílica prolongación de mi existencia,
Mi proyecto de sangre que nunca antes desee extenderlo,
Solo hasta cuando te conocí,
Solo dentro de ti extender mi vida,
De tu sangre desee que fuesen mis hijos,
Cuando fuimos uno,, tuve la más intensa y potente ráfaga de sensaciones,
La mas felices y profundamente enterradas jamás tenidas,
Fuiste la felicidad plena.
Eres como la lluvia,
Y cada gota de ti cayó en mi cuerpo,
Siendo cada una nueva razón de mi felicidad,
No temiendo de ti ver venir la tormenta,
Eres tú mi ideal de pareja.
Esta es mi respuesta, a tu pregunta, esa que me hiciste hace poco, que porque rayos te quería tanto, he aquí tu respuesta.

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