un poéma de amor

17 de Mayo, 2008

Me miro extrañada de los ojos de quien sigue insistentemente pretende, que nada se revierta en nuestra mal oliente situación.
Me dispongo a partir desde el suelo humedo que va dejando en la memoria como rastro de la mirada injenua que un día sin querer perdi.
No dire mentiras a la hora de mi muerte y no negare en tres instantes diferntes cuanto le ame.
Creo que nadie lo entiende, creo que ni yo misma soy capas de entenderme, por lo menos me queda una maleta vieja llena de mentiras añejas para repetir… y que luego también se repetiran el día ingrato de mi muerte.

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